Sobre las Instituciones - Hebe Tizio - Punto 1 y 2
1.- ¿Por qué las instituciones son necesarias?
Partiendo de la base de que las instituciones se consideran naturales o arbitrarias, estas son necesarias porque nosotros como humanos somo seres de lenguaje. Esto quiere decir que somos los únicos seres con capacidad propia para expresar pensamientos, sentimientos y emociones a través de diversas maneras (oral, escrito, gestual, corporal, etc). Al igual que somos seres de lenguaje, también tenemos particularidades únicas en un mundo cada vez más semejante y globalizado, por tanto, en lo que respecta a la hora de pensar las instituciones podríamos diferenciar dos grupos: los que creen en el alcance total de una armonía social y por otro lado, los que afirman que el conflicto es inherente a las circunstancias sociales y que la armonía es un utopía imposible de alcanzar. Posiblemente en el término medio esté la clave. No cabe duda de que el conflicto es necesario en nuestra sociedad (fuera de todo empeño por encasillarlo en concepto de bueno o malo) por ello, aceptando esta premisa y pensando la armonía social como un estado donde evidentemente existe el conflicto y además, para que perdure esa armonía, este no debe de perecer. En resumen, el conflicto ayuda a que se establezca una armonía dentro de unos marcos sociales.
Llevando el conflicto al entorno de las instituciones, estas albergan numerosos malestares producidos por esas conductas, situaciones o preguntas que no se pueden regular. Como ya dijo Freud en 1930, en el orden social no todo puede ser regulado y lo que no es regulado emerge como malestar. Por tanto, a la hora de afrontar y regular malestares, el acto instituido es el que guarda la posición conservadora sin opción a cambio, aceptando lo establecido, la tradición, y el acto instituyente es el promulgador del cambio, rompedor de esquemas.
2.-Las formas actuales del malestar.
Cuando hablamos de manifestaciones actuales de malestar, se nos viene a la mente la pérdida de valor y prestigio que están teniendo algunas profesiones como médico o profesor. Cuando acudes a consulta el profesional actúa de una manera bastante fría mirando al ordenador y solo cuando tiene que explorarte es cuando pone algo más de atención. La solución suele ser un fármaco, por tanto, mucha se está automedicando porque el hecho de ir al médico no le supone ningún cambio notorio, entonces prefieren adquirir ellos mismos los fármacos. Esto puede llegar a ser peligroso, ya que alguien sin conocimientos médicos no puede saber la cantidad de la dosis o la frecuencia de la toma. Por ello, necesitamos del "otro" pero de forma cercana y atenta, lejos del uso de las tecnologías que obviamente ayudan pero a la vez acomodan y enfrían las relaciones.
En nuestro campo, las problemáticas sociales que están a la orden del día están bastante relacionadas con la tecnología (ciberbullying, adicción a redes sociales), pero hay que dejar clara una cosa, y es que nosotros como profesionales trabajamos con problemáticas y no con colectivos. El problema no son los inmigrantes, las mujeres, los ancianos o los menores, está realmente en las afecciones que estas personas sufren, ahí es donde tenemos que poner el foco en cualquier acción o intervención.
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