Sobre las Instituciones - Hebe Tizio - Punto 3 y 4
3.- Las instituciones son formas de regular el goce.
Lo primero que habría que destacar es que una institución nunca va a conseguir de forma total y a gusto de todos una regulación del goce universal. Siempre va a existir una pugna entre lo instituido (establecido) y lo instituyente (renovador). Por otro lado, es importante diferenciar que hay instituciones donde se dan respuestas a las necesidades de los usuarios y existen otras donde se crea un espacio en el que emerge la demanda del sujeto. El término sujeto implica una responsabilidad por parte del demandante, así se postula como el protagonista de su cambio.
Es importante diferenciar entre placer y goce según el psicoanálisis. Se podría decir que el placer es el goce regulado, lo que buscamos continuamente en nuestra vida y bajo unos límites sociales, en cambio el goce es el exceso de placer que al final es dañino para la persona. El goce es eso que no podemos dejar de hacer aun sabiendo que nos produce malestar. El problema viene cuando nos damos cuenta que las instituciones además de intentar regular los goces sociales y hacerlos socialmente aceptables, a su vez también lo produce. Por ello la regulación que se intenta llevar a cabo no hace más que mantener el problema. Solo hay que ver el uso del prefijo ex (ex delincuente, ex convicto), simplemente mantiene firme el término al que se intente anteponer.
4.- El tratamiento de las toxicomanías.
En nuestro país y en muchas culturas, algunas drogas están socialmente aceptadas ya que hacemos uso de ellas dentro de la legalidad. El tabaco o el alcohol son dos buenos ejemplos para darnos cuenta que como están aceptadas en la sociedad, se piensa que por ello no causan algún daño o pueden llegar a ser peligrosas, e incluso las personas que no las consumen podrían incluso jugar el papel de "raros".
A día de hoy, en nuestra sociedad consumista todo puede ser clasificado como adictivo (redes sociales, café, televisión, sexo). Cuando esa droga desestabiliza el orden social y provoca una serie de consecuencias negativas, ahí se tiene en cuenta y se trabaja para regularla. Frente a esto, existe un debate entre dos posturas: están los que piensan que la droga crea al toxicómano y los que defienden que aunque no haya "objeto droga", la persona va a buscar ese encuentro que tarde o temprano le satisfaga.
Según el psicoanálisis la droga no hace al toxicómano, le da todo el protagonismo a la persona que la consume alejado del papel de víctima. En todo momento el sujeto sabe lo que está consumiendo y los efectos que eso lo puede producir, tanto buenos como malos. Sabe perfectamente que le daña pero no puede evitarlo por el tremendo placer que le brinda. Para él, sí que merece la pena correr esos riesgos.
Si lo extrapolamos al ámbito educativo, la mayoría de instituciones intentan resolver este problema a través de la presión y terapia grupal, pero cuando se marcha el riesgo aumenta. Por tanto, hay que mirar con lupa y saber que con el tema drogas cada sujeto se comporta de una determinada manera particular, no existen patrones exactos. No es la primera vez que una persona con una patología dual, utiliza drogas para la estabilización de su trastorno y en el momento que las deja o se las quitan, llegan a sufrir episodios delirantes o incluso el suicidio.
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