Tema 4 - Ética de las organizaciones - vídeo Ética profesional (Adela Cortina)
¿Qué es una profesión?
Una actividad (cooperativa) social en la que cooperan distintos profesionales para alcanzar unos objetivos o metas.
Lo que hacen los profesionales tiene consecuencias tanto internas como externas. La ética más importante es la de la responsabilidad. Hay que ser responsable de lo que haces, lo que asumes, en definitiva, ser consecuente.
Hay profesionales que tienen la mala imagen de aprovecharse de la gente y ganar mucho dinero haciendo lo justo, pero esto no es del todo así. La gente desconfía por tanto de estas profesiones, cuando empezamos a desconfiar se rompe un vínculo entre nosotros y hace que todo vaya a peor. Cuando hay confianza todo va más fluido. La confianza rige las relaciones, abarata costes (capítulo del libro de Adela). Si se hacen bien las cosas desde un principio luego no habrá que retroceder, recular o recortar.
Un profesional debe saber procedimientos y medios, pero si no sabe cual es el fin o la meta de su profesión, nunca será un profesional total. La clave está en usar esas técnicas para hacer el bien.
“El bien interno” que ofrece cada profesión es lo que le da legitimidad social. Este bien, da sentido y diferencia a unas profesiones de otras.
¿Qué hay que tener para ser un buen profesional?
Dos cosas principalmente: vocación y excelencia. Vocación no se refiere a una llamada desde la infancia o a una revelación divina, sino a un conjunto de habilidades y cualidades que se asemejen a la profesión (un cirujano con Parkinson no sería lo más correcto). Lo más importante es darse cuenta de que el bien interno de esa profesión es beneficioso para la sociedad y por ello, vamos a trabajar para ofrecerlo. Que te guste la profesión es muy importante para desempeñarla. El que hace solo las cosas por lo incentivos (dinero) al final hace “trampas” y acaba perjudicando a la sociedad. La excelencia, está asociada a la virtud, a lo que sale de la normalidad, pero lo más importante es usar esa excelencia para el bien común. Hay que intentar no ser mediocres y conformistas, hay que buscar siempre la excelencia, pero no en comparación con los demás, sino consigo mismo. El buen profesional compite consigue mismo para ofrecer lo máximo que puede.
Las profesiones inevitablemente producen
“bienes externos” y son: prestigio, dinero y poder. Si uno hace bien las cosas
obtiene cierta cantidad de cada uno. A todos nos gusta que se nos reconozcan
las cosas, el reconocimiento es necesario y muy reconfortante. Lo peor que le
puede pasar a un ser humano es ser invisible para los demás. El dinero obviamente
lo necesitamos para vivir, y el poder para hacer las cosas.
Lo que nunca puede ocurrir es que las
personas busquen principalmente los bienes externos y se olviden de los
internos, así corromperán la profesión.
Las personas que tengan buena ética pero
que en su institución u organización no se lleve a cabo un ejercicio de esta,
habrá una contradicción y un dilema complejo. La ética personal e institucional
deben ir al unísono. Debe haber un clima ético. Una organización que trabaja éticamente
intenta satisfacer las necesidades de todas las personas a las que les afecta
las actividades desempeñadas (visión global).
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